Declaración pública del Defensor de la Audiencia de Ibero 90.9 en respuesta a las legítimas peticiones y quejas de los radioescuchas sobre la salida del aire de ‘El Triste Turno’

 

A la Audiencia de Ibero 90.9

A la comunidad de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México

A las autoridades de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México

A la planta de comunicador@s de Ibero 90.9

A l@s comunicador@s de El Triste Turno y El Resplandor

A la sociedad toda

I. Sobre el carácter de mi función como Defensor de la Audiencia

En agosto pasado fui designado oficialmente, para un periodo de un año, Defensor de la Audiencia de Ibero 90.9 [XHUIA-FM 90.9 MHZ], por las autoridades de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, entidad concesionaria social de dicha emisora radiofónica.

Según me informaron, antes y durante el breve acto en el que fui presentado al cuerpo directivo operativo, se me eligió entre una terna de candidatos y como parte de un proceso institucional de renovación de la emisora.

Declaro públicamente que no mantengo vínculo laboral con esa Universidad ni con la radio en cuestión, y que mi condición como Defensor de la Audiencia es honoraria y no remunerada, carácter indispensable para garantizar al público radioescucha mi autonomía, independencia, transparencia, veracidad e imparcialidad.

Asimismo y en virtud de lo anterior, dejo asentado que no soy funcionario ni empleado de esa casa de estudios ni de su radio concesionada, por lo cual no tengo conflictos de interés para desempeñar tal función, al tiempo que carezco evidentemente de facultades para tomar decisiones acerca de la dirección y operación de esta última.

Como su nombre denota, mi cargo es exclusivamente reivindicativo del derecho a la información de los radioescuchas de Ibero 90.9: ambos aspectos están enmarcados en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión —cuyo «Capítulo IV», bajo el título «De los Derechos de las Audiencias», aterriza los derechos humanos y constitucionales del público en la materia, e impone a los medios de radiodifusión nombrar un Defensor de la Audiencia.

Para los efectos de la presente Declaración, reafirmo por último mi vocación como periodista y activista social defensor de las libertades de información y expresión, promotor de un desempeño de los medios de comunicación y el periodismo socialmente responsable, fundado en el respeto, la defensa y promoción de los derechos humanos —condición para la democracia y el Estado democrático de derecho.

II. Sobre el origen y objetivo de esta Declaración

El lunes 21 de septiembre pasado se emitió por última vez desde la frecuencia de Ibero 90.9 el programa radiofónico El Triste Turno, que se mantenía al aire desde hace seis años [lunes a jueves, 18:00-20:00 horas, salvo un cambio reciente que lo redujo a una hora para dar espacio a un programa especial conmemorativo del terremoto de 1985], conducido por Leonardo Arriaga y Antonio Espinosa, con el apoyo creativo y logístico de un equipo de jóvenes comunicadores.

El martes 22, la mañana posterior a la renuncia publica de los conductores titulares de El Triste Turno y la correspondiente salida del aire de su programa, en solidaridad con ellos e inconformes con directivos universitarios y operativos de la radio, así como con lo que consideraban el nuevo giro de esta, los conductores de El Resplandor [lunes a viernes, 8:00-10:00 horas], Javier Risco, Gabriel Cuadros, Rodrigo Casarín, Jazz Basurto y Marion Reimers determinaron también concluir su programa y así lo anunciaron a la audiencia.

Según las métricas acopiadas para la presente Declaración:

1. Desde la misma noche del 21 de septiembre, en que por voz de los propios titulares de El Triste Turno, al final del programa, se conoció que era su última emisión, tuvo lugar una ola de inconformidad en línea, a través de #tristeturno, que se extendió y creció en intensidad debido a la consecuente salida del aire de El Resplandor, hasta el siguiente día 23, descendiendo momentáneamente ya el 25.

2. El epicentro viral de la protesta de los radioescuchas de Ibero 90.9 durante aquella semana fueron unos 500 perfiles, con más de 700 menciones y una replicación que habría alcanzado a cuando menos 1.6 millones de perfiles [fuente: KeyHole.co].

3. Agrupándolos temáticamente, los mensajes incluyeron protestas por la salida del programa citado; cuestionamientos y exigencia de explicaciones a la emisora y a la propia Universidad; denuncias por supuesta censura y otras afectaciones a la libre expresión por parte de aquellas contra sus conductores, en perjuicio de las audiencias; la exigencia del regreso al aire del programa; la decisión de no escuchar más la estación y llamados a esto mismo; la sugerencia de que el programa prosiguiera en otros medios sociales, y señaladamente la intervención del Defensor de la Audiencia —en decenas de esos mensajes fue etiquetado mi perfil personal de Twitter @mlaraklahr, aparte de otros enviados a mi correo institucional marco.lara@ibero909.fm.

4. Lamentablemente, a la par de esa legítima protesta viral de los radioescuchas, hubo expresiones ofensivas inaceptables hacia directivos universitarios y miembros del grupo operativo de mando de la radio, que atentan contra la dignidad de las personas por su contenido discriminatorio, homofóbico, xenofóbico o antisemita, y que empobrecen el debate público.

En respuesta a los radioescuchas que legítimamente exigen mi intervención y pronunciamiento como Defensor de la Audiencia de Ibero 90.9, emito la presente Declaración, que incluye una precisión ordenada de los hechos que me fue posible documentar, además de observaciones y recomendaciones a las autoridades de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, concesionaria social de la radiodifusora.

III. Antecedentes y hechos relativos a la salida del aire de El Triste Turno, así como la posterior de El Resplandor

Para documentar con veracidad e imparcialidad los hechos y antecedentes, y siempre privilegiando mi responsabilidad ante el interés primordial de la audiencia de Ibero 90.9, intercambié comunicaciones con Leonardo Arriaga y Antonio Espinosa [entrevistado], de El Triste Turno; Javier Risco y Gabriel Cuadros [ambos entrevistados], de El Resplandor; Isabel Hernández Medel y Manuel Venegas, coordinadores de Contenidos y Operativo de Ibero 90.9, respectivamente [entrevistas]; y, por parte de la Universidad, el vicerrector académico Alejandro Guevara Sanginés, el director de la División de Humanidades y Comunicación Carlos Mendoza Álvarez, y el director del Departamento de Comunicación Manuel Alejandro Guerrero Martínez [estos dos últimos entrevistados].

En todos los casos encontré la mayor disposición al diálogo, informándoles que mi intención era dilucidar los hechos en pro de la audiencia y, buscando mayor fidelidad, recabé su autorización para audiograbar las conversaciones.

También consulté comunicados institucionales emitidos por la Universidad; audiograbaciones diversas, incluidas las de los programas aludidos, y múltiples mensajes emitidos en redes sociales, así como un «Reporte de conversación» que me fue entregado por el director divisional Carlos Mendoza Álvarez sobre su postrera conversación con los comunicadores de El Triste Turno, Leonardo Arriaga y Antonio Espinosa.

Igualmente, recurrí al Código de Ética de Ibero 90.9, y a tratados internacionales y normas nacionales en la materia.

Con base en estas fuentes de información resumo a la audiencia de Ibero 90.9 los siguientes antecedentes y hechos, hasta donde me fue posible documentarlos, sin pretenderlos verdades absolutas, sino apenas una aproximación contrastada y equilibrada, independiente, veraz y de buena fe:

1. A estos efectos, el primer hecho relevante es la asunción del actual rector, el jesuita David Fernández Dávalos, el 30 de junio de 2014, quien concebiría a la radio como un medio público capaz de reflejar lealmente su adscripción a una Universidad más vinculada a la sociedad e identificada particularmente con las «culturas juveniles».

2. Hoy, al cabo de sus 25 años en el espectro radioeléctrico, no obstante ser una emisora universitaria, Ibero 90.9 se ha forjado una gran reputación en el Distrito Federal merced a un perfil fresco y desenvuelto, aunque considerado por muchos hípster y hasta con cierta tendencia comercial, donde los denominados «patrocinios» de marcas, franquicias y establecimientos comerciales aparecen mencionados veladamente y tienen visibilidad en actividades públicas de la radio, así como en su sitio Web.

3. Esto último no habría sido algo planificado o causado deliberadamente por las autoridades universitarias o quienes operan la radio en los niveles de coordinación y conducción, sino que sería un síntoma de un problema estructural mayor: de acuerdo con las normas vigentes, incluida la reciente Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión [2014], los medios concesionados de  uso social carecen de condiciones igualitarias respecto de los derivados de concesiones privadas para comercializar sus espacios [artículos 67 y 89]. Esto los confina a la precariedad de recursos para subsistir y servir a su audiencia.

4. Adicionalmente, Ibero 90.9 posee un Código de Ética, pero no mecanismos establecidos de participación ciudadana; reglas establecidas sobre: a) su relación orgánica con las autoridades universitarias; b) con sus empleados y trabajadores voluntarios, y c) con su audiencia; ni manuales de procesos comunicacionales que normen su operación cotidiana.

5. El cambio de rector implicó también una nueva designación, la de Manuel Alejandro Guerrero Martínez como director del Departamento de Comunicación y, sucesivamente, la restructuración del organigrama de la radio, a partir de dos coordinaciones principales —Contenidos y Operativa—, todo ello entre junio y agosto del año en curso.

6. Según las autoridades universitarias consultadas, estos cambios tienden a fortalecer la vinculación de la radio con la sociedad y las culturas juveniles, y con ese fin este año se emite una convocatoria para renovar generacionalmente la radio, postulándose más de 600 jóvenes, muchos del Área Metropolitana de la Ciudad de México; en una primera etapa son seleccionados 150 para cursar un taller, y al final quedan 50, predominantemente universitarios, con quienes, sostienen, se renovará la parrilla programática a partir de enero de 2016.

7. Como parte de esos cambios salió abruptamente Anna Stephens, jefa del Departamento de Promoción y Relaciones Públicas, y conductora del programa Horas Hábiles [lunes a viernes, 13:00 a 15:00 horas], a mediados de julio pasado. De acuerdo con el comunicado público de las autoridades universitarias [julio 16], dejó ese cargo por mutuo acuerdo y se le exhortó a preservar su programa, a lo cual ella se habría negado.

8. A mediados de agosto, apenas iniciadas las clases luego del receso de verano en la Universidad, se diseminó ampliamente en redes una videograbación donde se escuchaba a Agustín Peña, jefe de Contenidos Culturales de la radio, afirmar durante una intervención en el PechaKucha Night —colonia Roma, DF, 25 de junio— que en Ibero 90.9 había corrupción mediante «patrocinios» de grandes marcas y que eso se afrontaría como parte del proceso de renovación de la emisora.

9. En los dos hechos anteriores está el catalizador directo del conflicto. Entre la salida del aire de Horas Hábiles, y la de El Triste Turno y El resplandor, con su creciente ola viral de inconformidad de una parte de la audiencia, hay un común denominador: las autoridades universitarias habrían generado en los comunicadores incertidumbre al no presentar el supuesto proyecto de innovación de la radio, y luego enojo por decisiones mal comunicadas y abruptas como el despido laboral de Stehpens —el último día en el que condujo, lamentó en su perfil de Facebook la falta de respeto y ética, e incapacidad para encarar la situación y darle explicaciones por parte de dichas autoridades contradiciendo el comunicado alusivo emitido por aquellas.

10. Esta misma queja se repite en el caso de El Triste Turno. Tanto el último día al aire, como en redes sociales, y en entrevista con Antonio Espinosa, uno de los conductores titulares, insisten en que no fueron informados de los cambios en la emisora, y les pidieron acortar su programa de dos horas a una, y luego que terminaran en octubre, pasando las celebraciones de aniversario —lo cual es aparentemente desmentido por un «Reporte de conversación» entre el director divisional Carlos Mendoza Álvarez y los conductores, donde estos habrían acordado con él marcharse en octubre, puesto que se negaban a la reducción del tiempo de programa.

11. Y algo semejante aducen los conductores de El Resplandor: mala comunicación, mal trato implícito y explícito en la toma de decisiones, y falta de transparencia.

12. Al final, a juzgar por estas versiones y aceptando la institucional de una renovación de Ibero 90.9 como parte del cambio en la Universidad con el nuevo rector, la deficiente comunicación organizacional ha producido al interior de la radio incertidumbre e inconformidad en parte del equipo, y preocupación, incertidumbre, inconformidad y frustración entre la audiencia. Todo lo anterior, con la denuncia pública de corrupción por parte de Agustín Peña como telón de fondo —misma que, inexplicablemente, no tuvo consecuencias institucionales, salvo el relevamiento de Peña como conductor de Fuck Art, ni ameritó una investigación y una explicación institucional.

13. Ahora bien, respecto de la petición pública, mayoritariamente en redes sociales, de que vuelvan esos programas y comunicadores, lo cierto es que en los tres casos —Horas Hábiles, El Triste Turno y El Resplandor—, la decisión de dejar el aire fue de sus titulares, ciertamente inconformes con el trato que recibieron de las autoridades universitarias y consideraron deshonesto, opaco e irrespetuoso.

14. Y, en el caso de los dos últimos programas, sus conductores entrevistados manifestaron su voluntad expresa de dialogar con dichas autoridades llegado el caso, pero al mismo tiempo su negativa a volver al aire en esa frecuencia.

15. Algunas acusaciones iracundas en redes sociales provenientes de radioescuchas sostienen que los cambios en Ibero 90.9 tienen relación con el alineamiento oficialista de la Universidad y la propia radio, parangonando a sus directivos con el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador veracruzano Javier Duarte Ochoa. Quien haya escuchado la diversa, cáustica e interesante cobertura radiofónica realizada por Ibero 90.9 de la marcha al cumplirse un año de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapa, la tarde del sábado [septiembre 26], razonablemente considerará infundadas esas afirmaciones.

16. Pero eso no significa que severas deficiencias en la comunicación organizacional no produjeran, como se ha insistido, incertidumbre, inconformidad y abierto enojo al interior y hacia parte de la audiencia de la radio, que pudieran justificar suspicacia en un momento en el que desde el poder público se coopta o atenta contra los medios y la libre expresión.

17. Sin embargo, hay un problema más de fondo, también atribuible a la operación de la radio: al carecer, como se ha dicho, de reglas establecidas sobre su operación y relación con quienes la realizan, se ensancha la incertidumbre. Si, por ejemplo, no se definen temporadas para los programas, ¿cómo saber si uno sale por fin de temporada o por malquerencias o abierta censura?

18. Y un problema estructural asociado es el del trabajo voluntario: todos los comunicadores que salieron hacían sus programas sin paga. Es entendible y dable, de hecho, que una radio pública conceda espacios y conforme su parrilla programática con contenidos realizados por la comunidad universitaria, por otros universitarios en representación de su comunidad y por representantes de la sociedad civil organizada, que lleven la voz de sus iniciativas académicas o ciudadanas, pero es inaceptable el voluntariado individual sin límites especificados, porque eso genera incertidumbre, por un lado, y por el otro tiene un enorme potencial de conflicto de intereses, sobre todo si se recuerda el asunto de los «patrocinios». Este problema es aceptado por los directivos universitarios y por quienes operan la radio, así como por algún miembro de los programas salientes; de hecho, uno de los primeros consideró francamente que esto era una «zona gris».

19. No estoy sugiriendo maliciosamente que quienes salieron incurrieran en conflictos de intereses, sino que el conflicto en curso y el contexto de su consecuente salida visibilizó un problema estructural que el público tiene derecho a conocer. Toda persona que a título individual trabaje en un medio público debe tener un determinado régimen de contratación y recibir por ello una remuneración. De lo contrario, su voluntariado debe ser delimitado con toda claridad.

20. Por último, hay algo realmente preocupante relacionado también con la ausencia de reglas explícitas: como podrá verse en el video difundido por los titulares de El Triste Turno que capta sus últimos minutos en la cabina, durante el programa en el que se despiden una persona llega para obligarles a «apagar los micrófonos».

21. Para mí como Defensor de la Audiencia, y en bien del derecho a la información de esta, era fundamental desde el principio dilucidar este asunto de suyo delicado: aunque las autoridades universitarias consultadas niegan que la orden fuera dada, versiones consistentes de quienes lideran la operación cotidiana de la radio sostienen que esa orden fue efectivamente emitida por autoridades, y que ellos a su vez la transmitieron a la Jefatura de Producción, uno de cuyos empleados sería quien aparece en el video mencionado.

22. Ciertamente, la censura no se consumó, porque esa persona llegó, voluntaria o involuntariamente, cuando el programa estaba siendo despedido por sus conductores titulares, como puede constatarse en el video, entonces lo grave es que se haya dado la orden y que hubiera quien estuviera dispuesto a cumplirla. Fue una orden desafortunada e irrespetuosa de la audiencia, por contrariar los derechos a la información, la libre expresión y a los medios de comunicación, habida cuenta que si bien los conductores se refirieron de manera cáustica a autoridades universitarias, mandos operativos de la radio y compañeros de otros programas, no expresaron nada que contraviniera la legalidad o afectara la dignidad u honra de alguien dentro o fuera de la radio.

IV. Recomendaciones

En virtud de lo anterior y en el ánimo de respetar y reivindicar los derechos de la audiencia radioescucha, y mejorar el desempeño de Ibero 90.9 y abonar en su reputación pública, en mi carácter de Defensor de la Audiencia recomiendo atentamente a las autoridades universitarias:

1. Emitir un comunicado y abrir un espacio al aire para explicar al público con transparencia, precisión, exhaustividad y claridad la naturaleza, trasfondo y características del nuevo proyecto de renovación de la radio, informando de manera contextual las razones específicas por las cuales era justificable la reducción de dos a una hora del programa El Triste Turno.

2. Transparentar a los radioescuchas, por todos los medios posibles, cómo, desde dónde y por qué se dio la orden superior de «apagar los micrófonos», y dar las garantías para que esto no se repita.

3. Como parte de ese proyecto de innovación de la radio, establecer y hacer pública ante la audiencia una agenda de trabajo enfocada en la concepción, construcción e implementación de normas que regulen de manera pormenorizada: a) la relación de la Universidad con la radio, b) la existencia de un mecanismo ciudadano para la propia emisora; c) la operación de la radio y la actividad de quienes la realizan diariamente; d) la resolución de conflictos inherentes a esta, y e) la interlocución con la audiencia, todo ello con base en el Código de Ética del que ya dispone.

4. Propiciar un espacio de diálogo respetuoso con los comunicadores que conformaban los programas Horas Hábiles, El Triste Turno y El Resplandor.

5. Hacer público el Código de Ética de Ibero 90.9, que es un documento de referencia deontológica cuyo sentido y utilidad se materializan, por principio de cuentas, si la ciudadanía lo conoce y puede con esa base exigir su cumplimiento a los comunicadores y a la radio misma.

6. Difundir la presente Declaración a través del espacio radiofónico y los medios digitales de la Universidad y la radio, considerando el derecho de las audiencias a la rendición de cuentas y como una manera incontrovertible de confirmar el compromiso de la Universidad y la emisora con el público.

V. Nota final

Deseo haber realizado un trabajo que satisfaga las expectativas de los radioescuchas de Ibero 90.9 dentro de las delimitaciones de mi función como Defensor de la Audiencia y que este ejercicio de rendición de cuentas y transparencia mejore la radio, ayude a sentar un precedente de los medios en México y permita al público comprender la relevancia, complejidad y desafíos que nos impone el ejercicio y ensanchamiento de los derechos a la información y la libre expresión.

Agradezco a las partes su apertura al diálogo y a la Universidad el apoyo logístico para el procesamiento de la información, y asumo ya los posibles errores o imprecisiones de esta Declaración.

Si bien la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión impone a los medios electrónicos la obligación de contar con un Defensor de la Audiencia, las facultades que da a este para hacer cumplir sus recomendaciones son nulas. Así, confío plenamente en la disposición de las autoridades de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y los directivos operativos de Ibero 90.9 para atender mis respetuosas y puntuales recomendaciones.

Atentamente,

Marco Lara Klahr
Defensor de la Audiencia
Ibero 90.9

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